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Algunos de los regalos más especiales de la historia

Cuando uno se pone a bucear en la historia del regalo se da cuenta de que el acto de regalar ha sido en muchas ocasiones fundamental; ha servido desde para tejer lazos entre naciones hasta para apaciguar a reyes y príncipes, difundir conocimiento o mejorarle la vida a generaciones enteras. A continuación os dejamos con algunos de los regalos más especiales de todos los tiempos y la historia detrás de cada uno.

La Estatua de la Libertad, mucho más que un monumento

Estatua de la Libertad

Si hablamos de regalos especiales sin duda hay que hacer mención a la Estatua de la Libertad, uno de los monumentos más importantes del planeta por lo que simboliza. Todo empezó con una idea del político francés Eduardo Laboulaye, quien propuso que Francia le hiciera un obsequio a Estados Unidos para conmemorar los cien años de la independencia estadounidense con el cual ambas naciones reforzarían los lazos de amistad que ya les unían. Dicho y hecho, aunque no sin contratiempos.

En 1870 el arquitecto francés Frédéric Auguste Bartholdi, a petición del gobierno del momento, realiza el primer modelo de la estatua que debía ser entregada a los EE.UU en 1876 que era cuando se cumplían sus cien años de independencia. Pero en los siguientes años Francia se ve envuelta en conflictos bélicos con Prusia y aunque el proyecto continúa desarrollándose lo hace de forma intermitente. Finalmente, con unos cuantos años de retraso que quedaron compensados por la intención, magnitud y detalle de la obra, Francia entregó la Estatua de la Libertad a los Estados Unidos.

Desde entonces la estatua se ha convertido en uno de los símbolos más importantes de los EE.UU y también a nivel mundial, representa valores universales como lo son la libertad y la justicia mediante el simbolismo del que está cargada: los 7 picos de su corona hacen referencia a los siete mares y los siete continentes; la antorcha encendida que porta en la mano derecha evoca la época de la ilustración; y la cuartilla, que sostiene en la mano izquierda y tiene inscrita la fecha de la firma de la declaración de independencia estadounidense, remite a la ley o el derecho.

El regalo que alzó a una diosa en protectora de Atenas

Cuenta el mito que Atenea, una de las principales deidades de la cultura griega, compitió con el poderoso Poseidón por ser la diosa protectora de la ciudad de Atenas. Para dilucidar quién de los dos se quedaría con el protectorado acordaron que ambos le harían un regalo a los habitantes de la urbe y ellos decidirían cuál preferían.

Entonces Poseidón cogió su tridente, golpeó el suelo y de él surgió una fuente que en principio les proporcionaba un método de comercio y agua. Por su parte Atenea regaló al pueblo el primer olivo domesticado que se veía en aquellas tierras.

¿Quién ganaría? Pues finalmente la contienda se la llevó Atenea. El regalo de Poseidón estaba muy bien, pero tenía un problema: el líquido elemento que brotaba de la fuente era salado y por lo tanto no se podía beber. En contraposición el olivo de Atenea proporcionaba madera y aceite de calidad con el que poder alimentarse y ganar dinero, así que los atenienses no se lo pensaron dos veces, se quedaron con el olivo y con ello aceptaron que la diosa de la guerra fuera su protectora.

El regalo que se convirtió en conocimiento

Instituto Smithsonian

Corría el año 1829 cuando el ilustre científico inglés James Smithson (a los 22 años se le hizo miembro de la Royal Society) falleció en Italia dejando tras de sí un testamento peculiar: en caso de que el único sobrino que tenía muriera sin descendencia, todo su dinero, cuadernos, diarios y libros científicos serían regalados a los Estados Unidos para crear en la ciudad de Washington un lugar enfocado a potenciar “el aumento y la difusión del conocimiento entre los hombres”.

Seis años después de la muerte de Smithson su sobrino falleció sin hijos y en 1836 el Congreso de los Estados Unidos aceptó el regalo del científico, pero no fue hasta dos años más tarde cuando llegó el botín ya que por el medio hubo diversas negociaciones entre ambos países. El mismo constaba de todos los documentos, objetos y obras del científico más 11 cajas dentro de las que había 104.960 monedas de oro que una vez fundidas y acuñadas alcanzaron el valor de 508.318 dólares de la época.

Recibido todo el material y dinero el Congreso estadounidense decidió usarlo, no sin antes estudiar otras muchas opciones, para crear un museo, una biblioteca y un programa de investigación. Había nacido el prestigioso Instituto Smithsonian.

Lo mejor es que no se quedó la cosa ahí. Los Estados Unidos continuaron invirtiendo y a día de hoy además del edificio original Smithsonian dependen del instituto una red de 19 museos, 9 centros de investigación científica repartidos por EE.UU y otras partes del mundo y el zoológico nacional.

Actualmente los restos de James Smithson descansan bajo el edificio principal del instituto que lleva su nombre y si os estáis preguntado por qué decidió regalar todo a los EE.UU, simplemente no se sabe, ni siquiera estuvo allí.

Taj Mahal, probablemente el rey de los regalos especiales

Taj Mahal

La belleza arquitectónica del Taj Mahal es indiscutible, su complejidad y originalidad también, y si a eso sumamos el motivo por el que el emperador musulmán Shah Jahan lo mandó construir, podemos decir que estamos ante uno de los máximos exponentes de los regalos especiales.

Nombrado como una de las nuevas siete maravillas del mundo moderno, el Taj Mahal está formado por varios edificios que se construyeron entre 1631 y 1654 en Agra, ciudad india del estado de Uttar Pradesh, y se erigió no por razones religiosas sino por otro motivo menos usual, por amor.

Entre las mujeres de Jahan estaba la hermosa Mumtaz Mahal, su preferida. Esta le dió 14 hijos, pero el último parto se complicó y la princesa murió. El emperador quedó destrozado y a modo de regalo póstumo de amor, mandó construir el Taj Mahal en su honor (de ahí que los edificios del complejo estén plagados de detalles que muestran su naturaleza romántica).

Al poco de terminarse el complejo Sha Jahan enfermó y sus hijos aprovecharon para entrar en guerra y arrebatarle sus reinos, hasta que finalmente decidió rendirse. Se le permitió seguir con vida bajo arresto domiciliario en el fuerte de Agra y cuenta la leyenda que desde entonces hasta su muerte pasó los días admirando el Taj Mahal por la ventana. Después de fallecer uno de sus hijos lo enterró en el mausoleo situado al lado de la tumba de la esposa que más quiso provocando la única asimetría que hay en todo el conjunto arquitectónico.

Fuentes: WikipediaCanal HistoriaArchivo Instituto SmithsonianNational Park Service

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